
SINOPSIS: Ambientada en una América alternativa en los años 80, donde la Guerra Fría está en su apogeo y los superhéroes, que antes habían sido respetados, ahora son perseguidos por la ley. Un día aparece muerto uno de ellos, que trabajaba para la CIA: El comediante. Rorschach, el único héroe enmascarado que queda en activo, emprenderá la investigación de su muerte, que oculta algo mucho más importante de lo que parece a simple vista. Adaptación de la legendaria novela gráfica de Alan Moore y Dave Gibbons de 1986, considerado por muchos el mejor cómic de la historia.
CRÍTICA: Alan Moore es, posiblemente, uno de los mejores guionistas que jamás hayan tocado una tecla. La razón por la que escogió el cómic como medio de expresión seguramente fuera que éste suponía un medio camino entre la carencia visual de la literatura y la ausencia de contemplación de una obra audiovisual. Su obra maestra, Watchmen, tiene la peculiaridad de gozar de una unidad absoluta en todos los sentidos. Cada una de sus viñetas posee dos tipos de significado: uno en sí misma y otro con respecto al todo de la obra. Moore no cuenta una historia, sino que crea los elementos que la forman, permitiendo al lector un paulatino descubrimiento de las conexiones entre todos los elementos.
Aparte de ser una unidad en sí misma, Watchmen también se ha convertido, y a propósito, en el más claro paradigma de la postmodernidad (como lo fue Frankenstein para el romanticismo). En esta obra, Moore recoge el invento narrativo del siglo veinte (el cómic) y le da literalmente la vuelta. Los héroes ya no son hombres virtuosos con poderes divinos que no descansan en su lucha contra el mal, sino hombres cualquiera (excepto uno, el Doctor Manhattan, pero sus poderes le han hecho perder su humanidad) que un día, tapados bajo una máscara, decidieron enfrentarse a los delincuentes con sus propias reglas, y que terminaron siendo rechazados por la sociedad a la que protegían al someterse a los políticos. Ahora, sus acciones están prohibidas por la ley y viven sumergidos en la amargura de sus identidades secretas. De este modo, Watchmen marcó las huellas que más tarden seguirían otros cómics y películas como “El caballero oscuro”.
Además de tal giro, Moore se dispuso a explorar las fronteras narrativas del cómic y su temporalidad, entremezclando diversas subtramas a la vez que las unificaba a través de las viñetas. Asimismo, en dichas historias, Moore ofrecía brillantes reflexiones sobre temas tan complejos sobre el tiempo, el destino, el bien y el mal o el ser humano y su identidad. Estos temas se combinan entre sí para crear una incomparable y genial visión de una humanidad que cada uno de los afilados personajes observa con visiones distintas, aunque recabando la misma conclusión: esa humanidad se consume a sí misma.
Esta introducción a la obra adaptada era más que requerida, pues la película de Zack Snyder es tan fiel a la misma que hablar de una es hablar de la otra. Tanto es así que es imposible comprender la totalidad de su significado si no se ha leído antes la obra de Moore, ya que el principal defecto de la película (y del cine) es que no deja tiempo al espectador para que reflexione sobre toda la información que le va llegando. Dudo que exista una película con más simbología implícita que ésta en toda la historia del cine. Para ello, Snyder se vale en varias ocasiones de la cámara lenta y aperturas largas de plano para permitir un leve aliento de contemplación, aunque aun así resulta insuficiente.
Aunque la reconstrucción de los personajes no es perfecta, sí se consigue que transmitan la misma empatía que en la obra de Moore, dedicando especial atención a los más importantes: Rorschach, El Comediante y el Doctor Manhattan, cuyos puntos de vista son los que dibujan la trama. El resto (Búho nocturno, Espectro de seda y Ozymandias) permanecen en un segundo plano, pero no llegan a descompensarse.
En conclusión, Snyder, al igual que Moore, ha logrado construir una historia unitaria en sí misma ambientada en un mundo que resulta una cruel parodia del nuestro, una gran broma pesada sobre el futuro que podría llegar a aguardarle a esta sociedad si continúa riéndose de sí misma.
Ummm, a mí que me dejó un poco frío...
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