
ARGUMENTO: Will Smith interpreta a Ben Thomas, un inspector de Hacienda que lleva a cabo un extraño plan que se ve truncado con la aparición de Emily (Rosario Dawson).
CRÍTICA- En la película ‘En busca de la felicidad', el director Gabrielle Muccino, nos contaba hasta dónde puede llegar una persona con su perseverancia, de cómo la lucha contra la rendición siempre tiene una grata recompensa. Con ‘Siete Almas’, el director italiano vuelve a contar de nuevo con Will Smith como protagonista, para hablarnos de un hombre cuyas intenciones son desconocidas. Ambos filmes nos hablan del poder que puede llegar alcanzar la buena voluntad.
Esta idea es precisamente la esencia del cine de Frank Capra (también italiano), cuyas obras ‘¡Qué bello es vivir!’ ‘Caballero sin espada’ o ‘Juan Nadie’ guardan un espíritu idéntico al de las películas de Muccino. El cine de Capra colocaba a los protagonistas en verdaderos precipicios morales, que siempre debían resolverse con finales apoteósicos en los que la única arma de defensa era la voluntad.
Para conseguir el efecto deseado, todas las historias de Capra gozaban de una estructura envidiable y un desarrollo medido al milímetro, que lograba introducir al espectador en la historia a través de la plena identificación con el personaje y sus situaciones. ‘En busca de la felicidad’ trata de seguir este esquema y se acerca mucho al estilo del mítico director siciliano.
En cambio, ‘Siete Almas’ no puede presumir de lo mismo. Su estructura narrativa resulta confusa. En la primera media hora, la historia está presentada como una trama de suspense: se crea un clima de misterio al desconocerse las verdaderas intenciones del protagonista. De esta manera, al dar la impresión de ofrecer dicho género, se crea una expectativa en el espectador acerca de cómo se va a desarrollar el tratamiento de la película. Pero, de pronto, la trama se tuerce inesperadamente hacia el terreno romántico, creando un cambio de expectativas que desconcierta al espectador, pues varios de los elementos narrativos que se han dispuesto parecen quedar suspendidos en el aire. Y no será hasta los últimos minutos cuando esos elementos (y el género correspondiente) se regresen a la palestra, volviendo a producirse un trueque en la trama que obliga al espectador a cambiar nuevamente el ‘chip’ dramático.
Este esfuerzo obligado, hace imposible la inmersión en el universo de la película, así como una identificación clara con los personajes y las situaciones que estos viven, de modo que la historia queda desvirtuada a ojos del público, pues éste no ha podido sentir la magia ante los continuos cambios de registro. Aunque este análisis suene demasiado teórico, puede traducirse coloquialmente si decimos que la película “se va por las ramas”, impidiendo así la fluidez necesaria para poder apelar a las emociones.
No obstante, este defecto narrativo en ‘Siete almas’ no empaña del todo las buenas intenciones de su mensaje. Por esa razón, el filme de Muccino y Smith merece ser visto; al igual que cualquier obra que pretenda hacernos mejores personas. Al fin y al cabo, la función de la cultura es ayudar a las personas a alcanzar la plena realización humana, y no resquebrajar su espíritu.
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