martes, 3 de marzo de 2009

‘Revolutionary Road’: una vía llamada ‘Deseo’


SINOPSIS: En los años cincuenta, Frank (Leonardo DiCaprio) y April (Kate Winslet) son una joven pareja que vive en las afueras de Connecticut. Tras casarse y tener dos hijos se encuentran ante el dilema de luchar por sus verdaderos sueños o conformarse con su vida actual, en la que ambos se sienten mediocres.

CRÍTICA: En los años cincuenta, Estados Unidos sufrió lo que podría considerarse un ataque de egolatría. Tras la superación de la dura crisis que azotó el país en los años treinta y su cruzada por la Paz en la Segunda Guerra Mundial y posguerra de los cuarenta, América se autonombró como juez de la democracia y ejemplo de estructura social sobre los todavía heridos países europeos. En la década de los cincuenta, surgió el término “American Dream” para referirse a esa mayoría de la población americana de carácter conservador que gozaba de una vida apacible en cómodos suburbios de verdes jardines y casas de ensueño: un “way of life” a prueba de infelicidad. Mientras, el Gobierno se encargaba de proteger esa imagen de éxito democrático de aquellos que se manifestaban en su contra. La “caza de brujas” del Senador McCarthy “enrojecía” cualquier indicio de rechazo a aquel sistema estandarizado. Así pues, la población se vio obligada a convencerse de que no existía un mejor modo de vida en toda la faz de la tierra, por lo que cualquier indicio de descontento o escándalo debía ocultarse bajo las cuatro paredes del hogar.

De pronto, un escritor atrevido llamado Richard Yates sacó a la luz su primera obra: “Revolutionary Road”, en la que un matrimonio de soñadores no está dispuesto a creerse esa gran mentira de la “felicidad empaquetada” y decide hacer realidad aquellos sueños que quedaron trabados por seguir las normas sociales. En un principio, estos “revolucionarios” se convierten en héroes que desbordan valor bajo la convicción de que la vida merece ser vivida y de que los sueños deben ser perseguidos.


Sin embargo, en cuanto deciden llevar a cabo su arriesgado cometido, la cruel ironía les carga de una nueva responsabilidad que imposibilita la consecución de los deseos y les devuelve a aquella realidad que tanto deseaban abandonar. Porque, por mucho que les pese, esa sociedad que ellos rehúsan posee una racionalidad y una solidez de principios que el anarquismo de los sueños no contempla. Esa derrota del deseo hace brotar una frustración en los personajes que descubre un egoísmo en sus caracteres. Dicho egoísmo, oculto bajo la bandera de la revolución, se adueña de sus actitudes y les hace explotar. Todo bajo la atenta mirada de sus allegados, que les observan como si de un experimento se tratara y que ofrecen distintas conclusiones ante esta acción antisistema.

Por tanto, la película se constituye como una mirada prismática de la irreversibilidad de ciertos problemas cotidianos, cuya única solución es la evasión de uno mismo y de sus deseos. Con “Revolutionary Road”, San Mendes añade un nuevo (y brillante) capítulo a su incisiva visión de la sociedad americana, que ya plasmó en sus anteriores obras (American Beauty, Camino a la perdición y Jarhead). Y lo hace apoyado en su meticuloso estilo y en las pulidísimas interpretaciones de sus actores principales (Di Caprio y Winslet) y secundarios (liderados por un encomiable Michael Shannon). Como resultado, surge una obra necesaria para esta hacer reflexionar a esta sociedad individualista sobre cuestiones tan comunes que rara vez no encuentran un hueco en nuestra existencia. Tal y como dijo William Shakespeare en ‘Hamlet': ¿Es lógico que el corazón padezca, queriendo neciamente resistir a lo que es y debe ser inevitable, a lo que resulta tan común como cualquiera de las cosas que con más frecuencia hieren nuestros sentidos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario