martes, 3 de marzo de 2009

'La duda': la certeza en tela de juicio


SINOPSIS: Estamos en 1964, en la iglesia de San Nicolás, en el Bronx. El Padre Flynn (Philip Seymour Hoffman), un brillante y carismático sacerdote, intenta desafiar las estrictas reglas del colegio que la Hermana Aloysius Beauvier (Meryl Streep) lleva dirigiendo desde hace años con mano de hierro. De pronto, la joven e inocente Hermana James (Amy Adams),, hace saber a la Hermana Aloysius que el Padre Flynn está prestando una atención demasiado especial a Donald Miller, el primer alumno negro del colegio. Armada tan sólo de su propia certeza, la directora emprende una cruzada contra para averiguar la verdad y para expulsar a Flynn del colegio antes de que se destape el escándalo.

CRÍTICA: En un principio, la trama de esta adaptación de la obra homónima de John Patrick Shanley, puede parecer un tanto morbosa y sensacionalista. Sin embargo, la mejor manera de contar una historia sobre el Cielo es ambientándola en el Infierno. En “La duda”, Shanley clava su bisturí hasta lo más profundo de la piel de los personajes para llegar hasta aquello que la apariencia esconde. En ese escondite habita una conciencia acomodada en una certeza que nunca ha sido puesta a prueba. De pronto, esa conciencia es despertada brutalmente por un hecho macabro que destruye el confortable abrigo de la certeza y lo intercambia por el de la duda, mucho más grueso e incómodo.

La representación de este atentado contra lo absoluto se encuentra plasmada en tres tipos de personalidades que ofrecen distintos modos de pensamiento. En primer lugar, el Padre Flynn (Philip Seymour Hoffman) simboliza la duda: sobre él recaen unas acusaciones infundadas que, de ser ciertas, descubrirían un carácter monstruoso por debajo de esa candidez que transmite su forma de ser. La Hermana James (Amy Adams) representa la certeza frágil, aquella cuya única base es la ingenuidad y la ignorancia. Por último, la Hermana Aloysius Beauvier (Meryl Streep) personifica la certeza sólida, aquella que paradójicamente lleva a dudar de cualquier apariencia. Y ésta parece ser la conclusión del autor: la única certeza es que se debe dudar de todo.


Este interesante y polémico mensaje se encuentra en la cumbre de la intención del filme, por lo que la construcción del mismo está orientada hacia una lectura clara y “ausente de dudas”. La realización es muy sobria y abundan los primeros planos; todo para no distraer la atención del espectador y focalizar su mente hacia la comprensión del mensaje. El resultado es una obra al servicio de los actores, que se sirven de todos sus recursos para lograr con creces una épica victoria contra el tiempo. Meryl Streep convierte su cuerpo en un lienzo con pinceladas maestras que dan como resultado el retrato de un personaje que pasará a los anales de la historia de la interpretación. Pero no sólo por su valor individual, sino también por hacerse con las interpretaciones de sus compañeros de reparto y mostrarles el camino a seguir. De este modo, Seymour Hoffman, Amy Adams y Viola Davis bordan sus papeles porque son una perfecta réplica opuesta del modelo que les ofrece Meryl Streep, que no sólo trabaja sobre sí misma, sino sobre todo lo que le rodea. Eso es lo que la ha convertido en la mejor actriz viviente. Sin ninguna duda.

TITULO ORIGINAL Doubt. EEUU 2008. 104 mins. DIRECTOR John Patrick Shanley GUIÓN John Patrick Shanley (basado en la obra teatral homónima de John Patrick Shanley) MÚSICA Howard Shore REPARTO Meryl Streep, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Viola Davis,

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