
SINOPSIS: Historia de un hombre que nace viejo y va rejuveneciendo a medida que pasan los años: desde la Nueva Orleans de finales de la I Guerra Mundial hasta el siglo XXI. Las “extrañas circunstancias” en las que nace Benjamin Button hacen que el viaje de su vida este plagado de peculiaridades; aunque, al igual que los demás, sufrirá en su carne los estragos y las alegrías de la vida, la amistad, el amor y el tiempo.
CRÍTICA: Fue Andrei Tarkovski quien dijo que hacer cine era “esculpir en el tiempo”. No creo que exista una frase más adecuada para definir el propósito “El curioso caso de Benjamin Button”. Lo es porque su director no hace otra cosa que pulir con cincel cada una de las imágenes que registra. Unas imágenes sustentadas en una de las historias más “curiosas” y novedosas de los últimos años (con el tiempo, se dirá que de la historia del cine).
El relato que David Fincher y Eric Roth han construido supone toda una innovación, y lo es por varias razones. En primer lugar, por la originalidad con la que estos narradores convierten el fantasioso (y podríamos decir que caprichoso) relato de Francis Scott Fitzgerald en toda una reflexión sobre el tiempo y sus consecuencias en la vida de las personas a través de un personaje para el cual las agujas del reloj van en sentido contrario. Los autores nos descubren que el mejor modo de contar una historia sobre algo tan cotidiano como es la vida es haciéndolo al modo inverso. Benjamin Button nace como un anciano, por lo que no teme a la decrepitud de la vejez o a la muerte. El contraste que surge entre él y el resto de las personas es lo que le hace tener una visión más reflexiva sobre la vida y los sentimientos que ésta le va produciendo; que son iguales a los de cualquier otro.
En segundo lugar, la variedad de las historias que se cuentan y la profundización a la que se someten los personajes que las protagonizan es todo un ataque contra los convencionalismos. Sin embargo, este atrevimiento se ve sustentado por la calidad y el fondo humano de la narración, que curiosamente bebe del estilo de los autores americanos del siglo XX, tales como Flannery O’Connor, Ernest Hemingway, William Saroyan o el mismo Fitzgerald. Todos los personajes de la película han sido esculpidos de tal modo que poseen la cualidad de contarnos toda su historia a la vez que suponen experiencias enriquecedoras y significativas para Benjamin. Esa fluidez con la que los distintos personajes pasan del protagonismo a la desaparición da lugar una sutil cohesión entre los acontecimientos que hace que el crecimiento (o en su caso, decrecimiento) de Benjamin pase casi inadvertido, como en la vida misma.
Así pues, el “curioso caso" de Benjamin Button es tal, pues esta película logra una desconcertante naturalidad a la hora de plasmar el paso del tiempo, de modo que no sólo se explica una vida a través de las imágenes, sino que éstas están enlazadas de tal forma que nos permiten vivir la experiencias del protagonista con la misma intensidad que él mismo. Con lo cual, asistimos a la resurrección del “cinemoción”, un sentimiento que hace que los espectadores no sean simplemente testigos de las historias, sino que también se sumerjan en ellas y respiren su atmósfera.
David Fincher ha demostrado con esta película que es uno de los pocos que ha comprendido que el lenguaje de las imágenes es infinito, y no limitado como así se nos parece mostrar. Por más que muchos literatos y entendidos se empeñen en decir lo contrario, es imposible que exista un mejor modo de expresión que el audiovisual, pues su infinitud radica en el talento de síntesis de aquellos que se expresan con él y la capacidad de asimilación de aquellos que lo contemplan; y ambas cualidades no tienen límite. Sólo el lenguaje audiovisual es capaz de retratar algo tan abstracto como puede ser el paso tiempo, esa “cuarta dimensión” en la que se basa la existencia del ser humano.
Y aunque puede que sea verdad que esta película no logre la perfección en ese retrato, sí supone un buen intento de ello; suficiente para hacer que nos demos cuenta de que en un futuro no muy lejano, las fronteras entre realidad y ficción podrían no ser tan nítidas como ahora.
TITULO ORIGINAL The Curious Case of Benjamin Button. EEUU. 2008. 167 min. DIRECTOR David Fincher GUIÓN Eric Roth (Basado en un cuento de F. Scott Fitzgerald) MÚSICA Alexandre Desplat FOTOGRAFÍA Claudio Miranda REPARTO Brad Pitt, Cate Blanchett, Taraji P. Henson, Tilda Swinton, Jason Flemyng, Julia Ormond.
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