martes, 3 de marzo de 2009

'El luchador': los golpes de la vida


SINOPSIS: Randy "The Ram" Robinson (Mickey Rourke) es un luchador profesional de wrestling, ya retirado que, tras haber sido una estrella en la década de los ochenta, trata de continuar su carrera en el circuito independiente, combatiendo en cuadriláteros de tercera categoría. Cuando se da cuenta de que los brutales golpes que ha recibido a lo largo de su carrera le empiezan a pasar factura, Randy decide poner un poco de orden en su vida: intenta acercarse a la hija que abandonó, Stephanie (Evan Rachel Wood), a la vez que trata de superar su soledad con el amor hacia Cassidy, una “streaper” (Marisa Tomei).

CRÍTICA:Si al principio de estas críticas anunciábamos que Hollywood estaba en un mal momento debido a la gran crisis de creatividad, no deja de ser paradójico que haya sido otra crisis la que le haya devuelto la esperanza. El marcado ajuste de presupuesto por la razón que ya todos conocemos ha provocado que en la Meca del cine, además del cinturón, hayan empezado a ajustarse las tuercas de la creatividad. Se ha apostado por productos de calidad a bajo coste para buscar rentabilidad. Los casos más claros son “Gran Torino” (35 millones de presupuesto, 134 de recaudación) o ésta, “El luchador” (7 millones de coste y 20 de recaudación).Tras esta contextualización es lógico pensar que Hollywood empiece a apostar por nuevos talentos o a financiar los “caprichos” independientes de directores expertos.

Darren Aronofsky, es un director cuyo único objetivo es llegar a donde nadie ha llegado todavía en términos cinematográficos. Así lo demuestran sus obras, como la desconcertante “Pi”, la inacabada “La fuente de la vida” o su obra más conocida “Réquiem por un sueño”. En todas ellas, Aronofsky apuesta por una narrativa poco convencional pero a la vez muy cinematográfica, como si reflejara el cine de siempre en un espejo oblicuo y ofreciera una versión deformada de una misma imagen. Por esta razón, “El luchador", es un ejercicio de pura cinematografía: cada plano y situación están plenamente dotados de tal significancia que todos ellos son absolutamente necesarios y se apoyan entre sí para construir esta catedral dedicada al fracaso y la miseria humana. El estilo de narración consiste en una cámara en la nuca del protagonista, lo cual persigue el propósito de que nos identifiquemos con él en la máxima expresión. Un estilo hiperrealista en el que, como en la vida misma, bien caben el drama, la acción o la comedia.


Esta película garabatea el retrato de un hombre que durante toda su vida ha encajado numerosos golpes físicos y que, cuando los abandona, se encuentra con otros frente a los cuales no está preparado para defenderse. La vejez, el desempleo, el abandono y la soledad comienzan a noquear el alma del protagonista y le obligan a buscar una salida en el arrepentimiento. De pronto, ese hombre despiadado, egoísta e invencible, se ve obligado a suplicar por una nueva oportunidad, ya que no puede combatir contra este nuevo rival: su propia vida.

A ello se le une el entorno que le rodea y a la vez es testigo de su devenir. Aronofsky ha sabido representar a la perfección un escenario que decae a la par que el protagonista, un ambiente condenado igualmente a la decrepitud y a la autodestrucción situado en una América profunda donde los habitantes tratan de eludir la miseria subyugándose a los más bajos placeres: el sexo, el alcohol, las drogas y el culto al cuerpo. Cada secuencia posee de un hermanamiento de todos los elementos, provocando una única respuesta en el espectador. Todos los detalles de “atrezzo”, los escenarios, el vestuario, el maquillaje; todo es detallista en su imperfección. Aronofsky ha convertido la lectura de su película en una trinchera de una sola dirección posible y de la que nadie puede salir, asegurándose la unanimidad de interpretación de la película.

Sin embargo, todo este esfuerzo habría sido en vano de no ser por el glorioso trabajo de Mickey Rourke, quien dota al personaje de un físico sui generis y de un background autobiográfico (dejó la interpretación para convertirse en boxeador profesional y su cara quedó destrozada) que hacía de Randy su álter ego. Por tanto, y nunca mejor dicho, Rourke ha hecho el papel de su vida.

TITULO ORIGINAL The Wrestler. EEUU. 2008. 105 min. DIRECTOR Darren Aronofsky GUIÓN Robert D. Siegel MÚSICA Clint Mansell FOTOGRAFÍA Maryse Alberti REPARTO Mickey Rourke, Marisa Tomei, Evan Rachel Wood.

1 comentario:

  1. Magnífica noticia la de tu nuevo blog, Kike.

    Bienvenido a la blogosfera.

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