sábado, 28 de marzo de 2009

'Duplicity' y el engaño en el cine.


SINOPSIS: Claire Stenwick (Julia Roberts), ex agente de la CIA, y Ray Koval (Clive Owen), ex agente del MI6, han abandonado el mundo del espionaje nacional para aprovecharse de la lucrativa guerra fría existente entre dos multinacionales rivales. Su misión: conseguir la fórmula para un producto que hará ganar una auténtica fortuna a la empresa que la tenga primero. Sus jefes, el titán de la industria Howard Tully (Tom Wilkinson) y el desaprensivo consejero delegado Dick Garsik (Paul Giamatti), están dispuestos a todo. Sin embargo, hay algo que éstos desconocen: la relación amorosa que mantienen Claire y Ray.

CRÍTICA: Muchos fotogramas han pasado desde el primer gran engaño de la historia del cine: éste tenía lugar en la película “El gran robo del tren” (Edwin S. Porter, 1903). En ella, un pistolero disparaba a un público que todavía no había asimilado del todo el hecho las imágenes se movieran, y mucho menos atacarles.



Desde entonces, el público se ha convertido en víctima de los más variopintos engaños, de la mano de genios como George Mélies, Alfred Hitchcock o Steven Spielberg. Sin duda fue el segundo el que mejor supo aprovechar las posibilidades del cine para sorprender a la audiencia. Para Hitchcock, el cine consistía en servirse de aquellos elementos que no se encontraban dentro de la pantalla, bien fuera para ofrecer una apariencia ante el público que luego resultaría ser muy distinta, o para mantenerlo expectante ante lo que podría llegar a suceder. Así pues, el suspense juega con aquellos elementos que no están en la pantalla pero amenazan con aparecer en cualquier momento.

A lo largo de los más de cien años de cine que llevamos, cada autor se ha visto obligado a dar un paso más para engañar al público, a encontrar nuevas maneras de distraer su atención para sorprenderle al final. Y cada vez se iba haciendo más difícil, ya que la audiencia aprendía todos los trucos a medida que iba viendo más películas. Aunque en el cine el espectador desea que le sorprendan, si éste sabe de antemano que van a engañarlo, no puede evitar observar con cuidado todos los detalles para saber cómo van a hacerlo.

Muchas películas han fracasado en su sorpresa final porque no contaban con que los espectadores estuvieran atentos a todos los detalles. No hay nada más agradable para un espectador que ser engañado, pero tampoco hay nada más decepcionante que predecir el final de una película. Tan importante es el engaño que su éxito o fracaso consagrará o condenará a la película. Charada, La huella, Sospechosos habituales, Se7en, Nueve Reinas; todas ellas son películas que triunfaron en sus engaños y ahora permanecen en el recuerdo de sus espectadores. Sin embargo, hay muchas otras tantas que fracasaron y que ahora apenas alguien recuerda sus nombres.



'Duplicity' es una de éstas últimas. A pesar de contar con un reparto de lujo (Julia Roberts, Clive Owen, Paul Giamatti o Tom Wilkinson) y una puesta en escena elegante, lo cierto es que fracasa estrepitosamente en su intención de sorprender. Tony Gilroy debería haber sido más cuidadoso con ciertos aspectos que ayudan a despistar a la audiencia, ya que éstos son la clave para que la película tenga éxito o no. Por mucho que se esforzara por dar una clase de dirección de actores, su película era un mero truco que debía engañar al espectador más exigente. Un truco que ha fracasado y que ha hecho de la película su única víctima.

TITULO ORIGINAL Duplicity EEUU. 2009. 125 min. DIRECTOR Tony Gilroy GUIÓN Tony Gilroy MÚSICA James Newton Howard FOTOGRAFÍA Robert Elswit REPARTO Clive Owen, Julia Roberts, Carrie Preston, Paul Giamatti, Tom Wilkinson, Dan Daily

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